El 2 de abril de 2025, apodado «Día de la Liberación» por Donald Trump, se anunciarán nuevas tasas arancelarias recíprocas, dirigidas específicamente al 15% de los países con los que Estados Unidos tiene los mayores desequilibrios comerciales. Contrariamente a los temores del mercado de una aplicación universal, sólo los países que imponen aranceles a Estados Unidos y que tienen un déficit comercial con Estados Unidos estarán en el punto de mira, según las últimas informaciones proporcionadas. iBanFirst, proveedor líder de cambio de divisas y pagos internacionales para empresas, presente en 10 países europeos, analiza el impacto económico de estos aranceles. 

¿Nos arriesgamos a volver a los años treinta?

Según los cálculos de iBanFirst, el tipo arancelario medio que se aplicará a las importaciones estadounidenses pasará del 4,8% al 10,5%. Se trata de una cifra significativa, pero aún inferior al arancel del 16,7% que resultaría de una aplicación plena del programa económico de Trump tal y como fue presentado durante la campaña electoral. Con este nuevo aumento, el arancel medio vuelve a niveles anteriores a los acuerdos del GATT del 30 de octubre de 1947.

¿Qué países se verán más afectados?

La administración Trump se dirige principalmente a 7 grandes actores: la UE, México, Japón, Corea del Sur, Canadá, India y China, con un enfoque más centrado que las amenazas iniciales de una guerra arancelaria global.

Como era de esperar, China es el país más afectado, con un aumento medio de los aranceles del 10,2% al 29,5%. Esta cifra sigue estando lejos de la amenaza de aranceles del 60% que se hizo antes de las elecciones sobre todos los bienes importados de China.

Sin duda será aún más difícil para los países que casi no estaban sujetos a los aranceles estadounidenses. Es el caso de México y Canadá. Los aranceles pasarán del 0,1% y el 0,2%, respectivamente, al 20% y el 25%. Este nivel de imposición tendrá un impacto significativo en estos dos países, profundamente integrados en la economía estadounidense.

«En el caso de los bienes de la UE, se espera que los aranceles aumenten sólo modestamente hasta una media del 2%. Aunque cualquier aumento de las barreras comerciales no es bienvenido, este ajuste es mucho menos severo que el que se está imponiendo a países como China, México o Canadá. Para los exportadores establecidos en la UE, incluidos los españoles, los nuevos aranceles son manejables: pueden dar lugar a algunos ajustes de precios o a una ligera presión sobre los márgenes, pero es poco probable que perturben gravemente sus actividades comerciales», afirma Luis Miguel García de Águeda, Country Manager para España de iBanFirst.

Estos cálculos se basan en una elasticidad-precio de las importaciones a corto plazo de -0,7. El efecto a largo plazo es más difícil de medir porque se sabe que el anuncio de aranceles importantes modifica la estructura de la balanza comercial debido a las estrategias de sustitución de los consumidores y de elusión de las empresas.

¿Cuánto aportará esto a las arcas del gobierno federal?

Los nuevos aranceles podrían generar «billones de dólares a lo largo de una década», según la administración estadounidense. Sin embargo, el ejemplo chino llama a la cautela: Los ingresos aduaneros estadounidenses procedentes de China, tras alcanzar su máximo en 2022, descendieron bruscamente en 2023, lo que ilustra la capacidad de adaptación de las empresas en respuesta a las barreras comerciales.

En la práctica, estaríamos hablando de unos 40.000-45.000 millones de dólares al año. Es sin duda una cantidad significativa, pero dista mucho de ser suficiente para reducir significativamente el déficit estadounidense.

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