El fraude es una de las principales amenazas que enfrentan las empresas, sobre todo, en un momento en el que la mayoría de las transacciones se hacen de forma virtual, lo que ha incrementado el número de delitos y, además, ha multiplicado los métodos para estafar a las compañías. De hecho, según los datos del Ministerio del Interior, los ciberdelitos, incluyendo el fraude digital, crecieron un 19% en 2024. Por lo tanto, es imprescindible poner en marcha una serie de medidas para reforzar la seguridad.
En este contexto, implementar controles internos, reforzar la seguridad o crear protocolos de comunicación con clientes y proveedores puede ser clave para reducir el riesgo de estafa, según los datos expuestos por Coface, líder mundial en seguro de crédito, durante un evento dedicado a esta problemática celebrado este miércoles en Valladolid.
Junto a miembros del equipo de Delitos Económicos y Tecnológicos de la Policía Judicial de la Guardia Civil, Coface y la agencia DAGA -agencia colaboradora de Coface en Castilla y León- han explicado algunas de las principales medidas que las empresas, tanto de Castilla y León como de toda España, pueden llevar a cabo para protegerse en un entornode incertidumbre como el actual.
En primer lugar, la compañía se ha referido a los controles internos y la creación de una cultura de seguridad entre los empleados. “Se debe limitar el acceso a información sensible solo a las personas que la tengan que conocer de forma imprescindible, concienciar a la plantilla sobre la importancia de hacer copias de seguridad, establecer contraseñas fuertes, y generar procesos de trabajo que reduzcan los riesgos de usurpaciones de identidad o hackeo, los fraudes más comunes en la actualidad”, ha señalado Darío López, de DAGA.
Por otra parte, es muy importante reforzar la seguridad de la compañía con dispositivos de software y detección de malware fiables y eficaces, los cuales deben actualizarse con regularidad. Además, es conveniente, siempre que se pueda, que una firma tecnológica externa realice una auditoría de seguridad y haga las recomendaciones necesarias para reforzarla. Igualmente, hay que revisar bien los mails que llegan y evitar pinchar en enlaces o pop ups de origen desconocido.
Por último, los expertos también se refirieron a la comunicación con proveedores y clientes. En concreto, comentaron la importancia de tener protocolos de comunicación muy claros con ellos, estableciendo si se va a hablar por teléfono, mail, WhatsApp, etc. De esta forma, se podrá controlar esa comunicación y que todo lo que se salga de ese tipo de gestiones se pueda canalizar, evitando un posible fraude disfrazado de correo electrónico o mensaje. Incluso, es recomendable preestablecer a los portavoces adecuados para realizar esta comunicación, dejando claro quiénes son los interlocutores habituales con los clientes y proveedores.
Hackeo, usurpación de identidad, ‘estafa del nazareno’: los fraudes más comunes
En cuanto a los fraudes más habituales, los expertos señalaron el hackeo informático, la usurpación de identidad y la llamada ‘estafa del nazareno’ como los más comunes para las empresas en España. Sobre el hackeo, indicaron que estos fraudes se producen mediante un hackeo de los servidores del comprador o de la compañía, con el fin de que el pago se realice a otra cuenta bancaria que no pertenece al acreedor legítimo, sino al suplantador. Es típico que estas suplantaciones de identidad se den en la red de compradores y clientes habituales.
En cuanto a la usurpación de identidad, los expertos destacaron que suele tratarse de pedidos de elevados importes y se produce, sobre todo, en ventas de exportación y en periodos festivos o de vacaciones, con picos bajos de trabajo, ya que son épocas en las que las empresas cuentan con menos personal y están, de alguna forma, menos alerta.
En cuanto a la ‘estafa del nazareno’, el tipo de fraude más común en España, se produce cuando una empresa realiza muchos pedidos en poco tiempo, generalmente a varios proveedores, con la intención de hacer acopio de una gran cantidad de mercancía para, después, desaparecer sin pagar. Según la experiencia de Coface, los sectores más afectados por esta estafa son: productos alimenticios y perecederos (carne y pescado, frutas y verduras, aceite, vino, jamón, etc.) componentes y consumibles informáticos. “Los datos no mienten: cada vez más compañías españolas, de todos los tamaños, sufren fraudes comerciales, por lo que es muy importante que se refuerce la seguridad desde todos los ámbitos posibles”, recalcó Darío López, quien se refirió también a la información comercial como complemento al seguro de crédito, “ya que permiten verificar la solvencia de las empresas con las que se hacen negocios al disponer de información verídica y exhaustiva”, finalizó.